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Educacion Waldorf en el hogar

La pedagogía Waldorf es una educación para la vida que va más allá del ámbito escolar, continúa en casa, en nuestro modo de vida, de relacionernos y de ser familia.
Si quieres que la pedagogía Waldorf entre en tu hogar puedes seguir estos pasos.

1. Juego libre
Permitir a los niños tiempo y espacio para jugar sin la intervención del adulto pero sí en su compañía, sin proponer, sin obligar y sin decidir por ellos. Solo acompañando ese bello momento. Rodeados de juguetes sencillos y naturales como bloques de madera, sedas de colores, pelotas de lana, trenes y coches de madera o metal, muñecos de trapo o pequeño menaje de cocina infantil. Todo bien dispuesto y a su alcance para que pueda acceder a él sin nuestra ayuda y posteriormente guardarlo y ordenarlo de nuevo cuando acabe el juego.

2. Juego en el exterior
Es estupendo que los niños puedan disfrutar cada día de un paseo al parque, estar en contacto con la naturaleza, subir y bajar piedras o escalones, jugar con ramas y arena, sentir el viento en su piel, saltar en los charcos…

3. Ritmos y rutinas
Para que el niño pueda fluir en la vida diaria y familiar es imprescindible que sepa lo que va a ocurrir y pueda preparase para ello, por eso es imprescindible disponer de una rutina diaria y semanal, que debemos crear y adaptar en función de nuestras necesidades familiares.

4. La comida
El momento de las comidas y cenas ha de ser distendido y agradable, un espacio familiar en el que poder conversar y disfrutar de la comida y la compañía. Ha de llevarse a cabo todos los días a la misma hora y en el misma lugar y puede comenzar con un pequeño verso de agradecimiento a la Madre Tierra que se recita en familia.

5. Es hora de dormir
El descanso es una rutina de vital importancia en el desarrollo infantil y como tal ha de llevarse a cabo todos los días en el mismo momento, a la misma hora y en el mismo lugar. A partir del año y medio contar un cuento a nuestro pequeño nos ayudará a crear un clima cálido y relajado. También podemos recurrir a cantar nanas y otras armoniosas canciones que le ayuden a conciliar el sueño.

6. Colaborar en casa
Los peques quieren ser una parte viva de la familia, quieren pertenecer a ella y sentirse uno más. Permitir que nos ayuden con tareas sencillas es una estupenda manera de fomentar este sentimiento de pertenencia. Pueden ayudarnos a barrer, limpiar el polvo, poner y quitar y la mesa, tender…
Incluso pueden tener pequeñas responsabilidades como llevar su ropa sucia al cesto de la colada.

7. Crear con las manos
Pintar con acuarelas, ensartar botones, modelar, recortar, trabajar la lana, son solo algunas de las manualidades que podemos disfrutar con los niños. Esta es una divertida manera de pasar una tarde en familia mientras potenciamos el desarrollo de la creatividad, la imaginación y la motricidad fina.

8. Cocinar juntos
Desde bien pequeños los niños acompañan a sus maestros Waldorf en esta tarea, ¿por que no hacerlo también en casa?. Hacer pan, amasar, mezclar, pelar con pelador… son tareas que los más pequeños pueden hacer bajo nuestra atenta mirada.

9. Disciplinar con amor
Los límites son necesarios para el sano desarrollo del niño y para su correcta individuación. Han de ser sencillos, pocos y claros. Debemos ser amorosos y firmes, cuidando no dañar la autoestima de nuestros pequeños, alentándolos y mostrándoles nuestra confianza en ellos.

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