DÍA A DÍA,  EN EL BLOG

Hygge-mania?? No!

Buenos días!!
Hoy vuelvo de nuevo con más hygge. Y es que recientemente ha sido mi cumpleaños, y me han regalado aquel libro que vi en la estación, el mismo que ojeaba esperando al tren, “Hygge. Cómo disfrutar más con lo que ya tenemos”, y lo estoy devorando!!!, no veo el momento de sentarme a leer en mi hyggekrog (o rincón acogedor) y  disfrutar de sus imágenes.
Pues bien, pareces ser que este  bello concepto danés está causando tendencia. Tanta, que la sociedad de consumismo desbordante en que vivimos y el marketing, nos quieren hacer creer que el concepto hygge, está intrínsecamente relacionado con el consumo de velas, bebidas calientes servidas en tazas de diseño, pasteles, mantas suaves y muy muy caras, ropa cómoda pero estilosa para estar estupenda de pies a cabeza, muebles con una línea concreta… y un sinfin de objetos y materiales totalmente innecesarios, porque el hygge no se puede comprar, sino cultivar, puesto que es una actitud ante la vida, una actitud en busca de la felicidad interior.

Por eso desde que empecé a leer sobre ello me enganchó y me cautivó.
El hygge está estrechamente relacionado con aquellas experiencias o sensaciones que nos llevan de nuevo a la infancia más feliz, para mi por ejemplo, el olor a arroz con leche que me recuerda a mis días de niña en casa de mis abuelos. 
Hygge también es una disposición hacia los demás para hacerles sentir bien, cómodos y a gusto cuando son nuestros invitados, crear una atmósfera relajada e informal sin muchas pretensiones ni extravangancias, que de lugar a una agradable conversación acompañada de una bebida caliente y un pedazo de bizcocho casero sin pretensiones. 
Ciertamente, en días oscuros y fríos, encender unas velas y tener una manta cerca, nos aportará calidez, pero vale cualquier vela (a ser posible ecológica, para cuidar mejor de nuestra salud), no ha de ser una vela en un precioso tarro de cristal y con un sutil y delicado aroma a vainilla con frambuesas, sí suena genial, sólo con leerlo te apetece ir a comprarla, pero de echo, los daneses que son los mayores consumidores de velas, apenas usan velas aromatizadas, pues la función de la vela es iluminar y dar calidez, sólo esa. Y la manta, pues también puede ser cualquiera con la que te sientas realmente cómodo y abrigado, que no sientas remordimientos al usarla por si se estropea, o le cae una gota de té, o le salen bolitas…hygge ha de ser un espacio físico y temporal acogedor y seguro, pensado para el disfrute y la relajación.
Crear un espacio agradable a la vista, con tonos claros, luces cálidas, gruesas alfomabras en suelos fríos, mantas suaves, acogedores rincones, apetitosa comida, deliciosos dulces caseros, bebida caliente, la chimenea encendida y afuera la naturaleza… facilita que surja el hygge, pero no lo garantiza porque depende de nuestro estado mental y del de los participantes en esa velada o en ese momento.
Vereis, si en una reunión de amigos, alguien no para de usar el móvil, otro saca temas de conversación polémicos constatemente, otro se queja sin parar, nadie ayuda y una sola persona se encarga de prepararlo todo y limpiar… entonces, aunque todo lo anterior se dé, haya decenas de velas encendidas, una deliciosa comida, mantas para todos y cada uno…el hygge no surgirá. 
A esto me refiero, hygge no es decoración o marketing, es una actitud ante la vida, un compromiso por estar presentes de una forma agradable y relajada.
Y para que lo tengais totalmente claro, en este enlace podeis descargar el Juramento Hygge
Es una traducción al castellano del original que podeis encontrar en thedanishway.com  
¿¿Os animais a hyggear?? Yo os invito a compartir vuestros momentos más hygge en Instagram con el hashtag #hyggesinprisa
Y tu ¿crees que el hygge es solo una moda, solo marketing?  ¿Crees que es fácil practicar hygge en casa?¿o con tus amigos?.




Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *