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¿Qué es la felicidad?

Hace unas semanas, a comienzos de este nuevo año, reflexionaba y compartía con todas vosotras mi próposito para llevar una vida más sencilla en este 2019 (puedes leer el post aquí). Hoy, a colación de aquellas palabras, me gustaría reflexionar con vosotras acerca de la felicidad. Alcanzar la felicicidad es una de las mayores aspiraciones del ser humano. Si le preguntas a cualquier persona ¿que deseas para tu futuro? es muy probable que conteste algo relacionado con su felicidad o con los objetivos y metas que, en definitiva, le llevan a alcanzarla. También la mayoría de los padres suelen contestar acerca del futuro de sus hijos con cuestiones relacionadas a su futura felicidad.
Entonces ¿qué es la felicidad que tán importante es para nosotros?. En líneas generales, no es fácil definirla, pero ahora que se llevan a cabo tantos estudios sobre ella, incluso desde Naciones Unidas, los investigadores y profesionales han decidido definir la felicidad como “el grado en que una persona evalúa la calidad de su vida como favorable o, el grado en que una persona está satisfecha con las condiciones de su vida en general”. En esta definición hay un punto clave, y es que, el concepto de felicidad es algo subjetivo, pues depende de cómo cada cual evalúa su vida, de qué necesita para estar satisfecha con ella. Para unos puede ser una pareja, o tener hijos, o ejercer un buen puesto en su empresa; para otros será, un móvil de última generación, una casa más grande o un buen coche.

 

Pero, sin duda, ha de haber ciertos patrones o comportamientos que favorecen el desarrollo de este sentimiento de felicidad. Matthieu Ricard, es un biólogo molecular considerado “el hombre más feliz del mundo”, tras haberse llevado a cabo con él varios estudios y haber observado cambios en su cerebro que indican que su grado de felicidad está muy por encima de el del resto de la población, nos habla de algunos factores a tener en cuenta. Uno de ellos es el altruismo, hacer algo por los demás sin esperar nada a cambio hace que se estimulen en nuestro cerebro las zonas encargadas de reconocer el placer y segregar la misma sustancia que segrega el cerebro cuando tomamos un trozo de chocolate.
Vivir hacia adentro es otro de los factores que aumentan la felicidad. Esto es, mirar en nosotros qué queremos y qué necesitamos sin medirnos con lo que tiene el de al lado (su coche, su casa, su PC, su trabajo…).
Y por último, la gratitud. Ser agradecidos, nos hace sentirnos bien, y por consecuente sentirnos más satisfechos con nuestra vida y así sentirnos más felices. Ser agradecido cuando otros hacen algo por mí, pero también agradecer a la vida lo bueno que me ocurre cada día (el mero hecho de levantarnos cada día ya es digno de ser agradecido.
Desde que Aarón tiene apróximadamente tres años, cada noche, depués del cuento agradecemos al Universo todo lo bueno que nos pasó, con el siguiente verso:
Gracias Universo por….esta tarde de juego en familia, esta cena tan rica, este día de Sol…Gracias Universo por las cosas bonitas que me han pasado hoy a mi y a mi familia.
Este verso que comenzamos a recitar cuando Aarón tenía tres años, no siempre ha estado presente, pues al principio Aarón no le encontraba mucho sentido, o quizás no entendía muy bien qué debía agradecer. Pero de repente, un buen día, cuando ya estaba acostado y yo ya le había dado su beso de buenas noches y me disponía a marcharme, él me dijo, “espera mamá, vamos a agradecer al Universo”. Y desde entonces, no hay ni una noche en que no lleve a cabo. Y sinceramente, hay días tan agotadores, que me cuesta encontrar ese motivo por el que agradecer, pero entonces le escucho a él y siempre encuentro uno.
Pero claro, lo cierto es, que en la sociedad actual en que vivimos, el altruismo, el agradecimiento y el vivir mirando hacia nosotros son prácticas nada fáciles de llevar a cabo.
De una parte, tenemos jornadas de trabajo exhaustivas que no nos dejan apenas tiempo para nosotros, entonces ¿cómo vamos a tener tiempo de hacer algo por los demás?, si no tenemos tiempo para dedicar a los demás, quizás tampoco los demás tienen tiempo para dedicarnos a nosotros y entonces las ocasiones para ser agradecido se reducen, y de este modo cada vez es más difícil sentirnos satisfechos con nuestra vida. Y es que antes, en la mayoría de los hogares familiares, casi siempre uno de los miembros permanecía en casa mientras el resto salía a trabajar, (sí, generalmente era la mujer, pero digo yo que ya estamos en condiciones de que eso cambie, ¿no?). El hecho de que una persona permaneciese en el hogar permitía mayor contacto social con los vecinos, lo que se presta a hacer favores poniendo en práctica nuestro altruismo y a que nos sean devueltos de un modo u otro, teniendo la oportunidad de ser agradecidos. Por otro lado, esto también permite que cuando la jornada laboral de aquellos que salieron acaba, puedan disponer de más tiempo en el hogar para compartir de manera ociosa, pues la persona que se quedó al cargo del hogar habrá llevado a cabo gran parte de las tareas. Así que podemos y debemos agradecérselo, ya que gracias a ello nuestro estrés se ve reducido y nuestro nivel de satisfacción ha aumentado, y por tanto somos más felices.
De manera que, ser más agradecido es cuestión de atención y de práctica. Sólo debes enfocar tu atención hacia la gratitud. Puedes empezar por agradecer cada noche a la vida (o a aquello en que tú creas) las cosas buenas que te sucedieron en este día, puedes hacerlo por escrito, y así podrás releerlas cuando tengas un mal día, o simplemente mentalmente, verás que cada día es más sencillo. También es buena idea andar más despierto, abrir bien los ojos, los de tu cara y los de tu corazón y agradecer esos pequeños gestos que algunas personas tienen a a diario contigo (te sujetaron la puerta, te saludaron con una sonrisa, te cedieron el turno…).
Empieza hoy mismo!!

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