quiero ser una madre vintage
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Quiero ser una madre vintage

Hola de nuevo, hace 15 días que no paso por aquí y os he echado de menos. Hoy reflexiono con vosotras y os cuento que quiero ser una madre vintage.

Aquellas que me seguís de cerca sabéis que mi abuela ha fallecido recientemente a sus 92 años tras 12 años de Alzheimer.

Han sido unos días duros y difíciles que me han llevado a reflexionar de nuevo sobre el paso de la vida, mi maternidad y la vida familiar.

Mi abuela, disfrutó de una vida plena que tuve la suerte de compartir con ella por mucho tiempo. Desde la guardería hasta el instituto he pasado con ella y con mi abuelo las tardes y periodos vacacionales. Salir a pasear, tejer, jugar al parchís y la oca… son algunas de las sencillas cosas que hacíamos juntos.

Ella fue madre de tres hijas, no trabajaba fuera de casa y no recuerdo haberla oído quejarse nunca por los quehaceres domésticos. Creo que simplemente aceptaba lo que era, mujer, madre, abuela…sin más pretensiones que hacernos felices.

quiero ser una madre vintage

Y esto me hace pensar que elegir nuestro papel en la vida y aceptarlo como es nos ayuda a vivir en calma. Mi abuela aceptó ser madre y ama de casa y no pasaba sus días relegando de ello, mostrando al mundo lo buena abuela que era, o buscando un trabajo que le diera reconocimiento o prestigio.

Pero hoy creemos que podemos serlo todo sin renunciar a nada, de modo que queremos ser madres trabajadoras, madres presentes, madres creativas y homeschoolers, madres exitosas y reconocidas. Y cuando no llegamos a ser todo eso, esto se vuelve en nuestra contra en forma de estrés, frustración, culpa y mal humor.

Cuando aceptamos lo que somos y lo que conlleva, entonces podemos relajarnos y soltar. Entonces podemos vivir sin culparnos, sin pensar constantemente que podríamos hacerlo mejor y podemos estar orgullosas de ser la madre que somos.

La madre que soy

Quizás como yo, eres una madre perdida en un futuro laboral incierto que intenta reinventarse con el próposito de conciliar la vida familiar y laboral. Me bloqueo cada vez que alguien me pregunta ¿a que te dedicas?. Intento ser “buena madre”, sacar adelante un proyecto profesional y ser “buena ama de casa” puesto que no trabajo fuera. Generalmente es algo que consigo con facilidad pero esta primavera no encuentro mi lugar, me falta inspiración y organización. Muchas noches ni siquiera me siento “buena madre” y entonces me planteo si no debería retomar un trabajo al uso y olvidarme de este proyecto mío que me traigo entre manos.

Pero vuelvo sobre mis pasos, a aquella época en que ambos trabajábamos a jornada completa. Una vida que se reducía a sobrevivir entre prisas, recados y estrés que desembocaban en discusiones y malas caras. Un ritmo de vida que me hacía sentir mal porque no me permitía ser la madre que yo deseaba ser. Una forma de vida que me negué a aceptar y decidí cambiar.

La madre que quiero ser

Hoy sé que ante todo quiero ser una madre consciente, que acepta sus decisiones y se siente feliz y agradecida por tener la oportunidad de elegir. También sé que para mí esto conlleva limitar mi jornada laboral a la jornada escolar y supone madrugar bastante para exprimir al máximo los minutos. Ahora sé que emprender un nuevo proyecto es emoción y frustración a partes iguales. Orgullo por aquello que alcanzas, autoexigencia y autocrítica sin medida, esfuerzo y constancia a raudales.

Yo elijo estar en casa disfrutando con mi hijo y mi marido, sentirme bien haciendo pan, pasta o mermelada, sentirme orgullosa de una comida sana y casera, cuidar del medio ambiente, vivir con los ritmos estacionales y conforme a nuestros valores. Deseo evadirme cuidando del huerto y admirando el jardín, pasar horas cosiendo, leyendo y mirando la chimenea… pero ante todo, quiero vivir agradecida por esta vida que llevo y que se refleje en mi cara y en mi actitud.

Sé que esta elección conlleva vivir con menos dinero, pues en casa solo hay un sueldo. Pero por suerte, para nosotros es suficiente. También sé que es una decisión impopular y un tanto “chapada a la antigua”, pero así soy yo “quiero ser una madre vintage”.

Quiero ser una madre vintage

Quiero ser una madre vintage

Quizás sea porque pasé mucho tiempo con mis abuelos, o quizás no, la cuestión es que yo …

… quiero ser una madre vintage.

De esas que siempre están de buen humor, cocinan a fuego lento, cultivan un huerto y cuidan el jardín. Una de esas madres amorosas, comprensivas y firmes por igual, que con la misma maestría que Mary Poppins es capaz de guiar a los niños sin restarles un ápice de autonomía. Esa madre que tiene respuestas asombrosas para todas las preguntas, que nunca se cansa de contar cuentos e historias, que disfruta de los paseos por el campo y de las tardes de juegos de mesa.

Quiero cuidar de mi familia y poner todo mi corazón en ello. Además de madre soy pedagoga, así que creo que básicamente este es y será mi proyecto más grande y duradero, porque la familia es una escuela para toda la vida. Sé que ello conlleva esfuerzo, tiempo y dedicación. También que esto supone aceptar que mi desarrollo profesional pasa a estar en un segundo plano temporalmente. Reconozco que suena arcaico e incluso pasado de moda. Pero así soy yo, una madre vintage.

Y tu, ¿qué madre quieres ser?.


2 Comentarios

  • Débora

    Hola!
    Mi nombre es Débora, soy mamá de Cecilia de casi dos años, soy argentina y vivo en Chile. Este fin de semana llegúe a conocer tu blog y estoy de a poco leyendo tus artículos. Son hermosos e inspiradores. Esta entrada me encantó, estoy tratando de organizar nuestras semanas de primavera por estas regiones… y un poco en la búsqueda llegué a este posteo.
    Yo también tengo ganas de unhogar vintage como el querelatas, de esa dedicación y de ese calor, de ese amor por mi hija y mi esposo y que me cuesta tanto combinar con los ritmos de estos tiempos cuando escucho el run run de lo que debería hacer para estar plena y sumergida.
    Me encantó leerte, gracias por estas palabras que me hacen sentirme feliz por elcamino que decidí seguir con mi familia. En la distancia y solos a veces es fácil perderse y esta mañana volví a conectar con nuestra elección. Cariños!

    • NoeliaCampana

      Gracias Débora por dedicar unos minutos de tu tiempo a leerme. Tu comentario me anima a continuar con este proyecto, en el que en ocasiones, no sé si alguien al otro lado. Efectivamente como dices, es difícil dejar de escuchar ese run run que , en ocasiones viene de afuera, de la sociedad, pero otras veces somos nosotras mismas las que nos boicoteamos con lo que “deberíamos” estar haciendo. Creo que es importante parar cada cierto tiempo y ver si estamos siendo consecuentes con nuestros valores y deseos, los nuestros de verdad, los que están en nuetsro interior y nos hacen felices. Enhorabuena por hacer aquello en lo que crees!!.
      Un abrazo fuerte. Noelia

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