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Actividades para preparar la Pascua

Ha llegado la primavera y con ella la celebración de la Pascua. Esta tradicional fiesta se celebra con alegría y dulzura en las escuelas y nidos Waldorf. Se inician lospreparativos con casi tres semanas de antelación, y el último viernes antes d elas vacaciones de primavera, llega la esperada liebrecita de Pascua con sus jardincitos y huevos de chocolate.
Tras el invierno, momento de máxima oscuridad en el exterior, y máxima luz
en nuestro interior, vamos sacando los frutos de nuestro trabajo y crecimiento,
acompañados del resurgimiento de la luz en la naturaleza. Durante los primeros siete años 
si vivimos con los niños la naturaleza y pasamos mucho tiempo en el jardín podrán apreciar cómo en otoño se caen las hojas y se van formando los brotes como preparación de las
hojas nuevas, la fruta madura sirve de alimento o se pudre, y las semillas de
su interior servirán para brotar la nueva vida, así vivimos el crecer y
decrecer de la naturaleza sin explicarlo.
En Pascua es un buen momento para fomentar en los niños su capacidad de asombro a través de varios
símbolos cómo las semillas que despiertan, la liebre de pascua y el huevo.
Generalmente, a principios de marzo cada niño planta su cuenco con semillas de césped, y
hasta la Pascua se maravillará regándolo y observando los primeros brotes que
apenas sobresalen de la tierra, hasta verlos tres semanas después más largos
que sus dedos Nosotros este año hemos hecho una visita al vivero más cercano y hemos comprado algunas flores comestibles, que tras ser debidamente plantadas y cuidadas alegrarán nuestros platos.
La liebre es el símbolo del altruismo, del no-egoismo. No hace
daño a nadie, tiene un oído muy fino, y no tiene morada, duerme por allí y por
allá, es la imagen del habitante del mundo.
Algunas tardes y noches contaremos el cuenta de «La verdadera liebre de Pascua», pintaremos y colorearemos dibujos de liebrecitas, saltaremos sobre los troncos del jardín, como lo haría la liebrecita y con un poco de suerte… quizá la veamos en uno de nuestros paseos campestres.
El huevo representa el germen de vida nueva, un desarrollo nuevo.
El huevo de Pascua es un huevo muy especial pues a través de nuestro esfuerzo artístico lo decoramos, y al adornar el
huevo (adornar viene del griego kosmos significa orden, y armonía) lo colocamos
dentro de las leyes universales.
Para decorarlos os propongo dos técnicas igual de sencillas: pintar con pincel, o decorar con papel pinocho.
Lo primero que hemos de hacer es preparar el huevo, para ello podemos cocerlo hasta que quede duro (si vamos a trabajar con niños muy pequeños) o en su defecto vaciarlo. Para ell hemos de practicar dos orificios, uno en cada uno de sus extremos y soplar hasta vaciar el huevo, después lavaremos el interior y posteriormente podremos usar estos agujeros para pasar un cordón y así poder colgar los huevos ya decorados.
Ahora vamos con la decoración. Si decides hacerlo con pinturas acrílicas, pinturas de dedos o no tóxicas, protege bien la zona de trabajo y a tu pequeño y manos a la obra.

 Si te decides por el papel pinocho, como nosotros este año, corta pequeños pedazos de diversos colores, humedécelos en agua y pégalos alrededor del huevo. Una vez secos despégalos y maravíllate con el resultado. Si te apetece pasa un cordón a través de los agujeros, elabora una corona de hiedra o similar y cuelga en ella los huevos. Una vez finalizada la Pascua, sustituye cada día un huevo por un pequeño pajarito de lana (puedes verlos en mi instagram), para hacerlos sólo necesitas dos pedazos de lana de relleno ni muy largos ni muy gruesos. Realiza un nudo en el medio del primer pedazo, ahora junto al nudo pon el otro trozo de lana formando una cruz, éstas serán las alas, y ahora realiza otro nudo al final con los dos cabos juntos y formarás la cola.
El tiempo de Pascua finalizará con la fiesta de la
liebrecita, la liebrecita ha venido y ha escondido los cuencos plantados, los
huevos pintados y algunos dulces y ricos huevos de chocolate. Los niños llenos de alegría buscan sus cuencos escondidos por
el jardín. Un acto consciente de búsqueda, que nace desde la libertad, es el
fundamento de toda lucha interior. A través de la búsqueda de los huevos de
Pascua podemos transmitir a los niños el impulso de “buscadlo y lo
encontrareis”… los niños encontrarán su cuenco y descubrirán en él su huevo
pintado y unos huevitos de chocolate…. Sus
caras lo dicen todo!

Esto es así en las escuelas y nidos Waldorf, pero en casa la espera es un poco más larga, pues la liebrecita no llegará a nuestro hogar hasta el Domingo día 16 de Abril, Domingo de Pascua. Y para preparar su llegada y amenizar la espera hay algunas actividades que os propngo y que podréis ver en mi Instagram.
  • Colorear dibujos de liebrecitas y huevos de Pascua.
  • Hacer cubitos de hielo con flores comestibles, por ejemplo pensamientos.
  • Plantar algunas semillas o flores.
  • Hacer un nido de hiedra.
  • Preparar una corona de hiedra o flores.
  • Cocinar una riquísima tarta de zanahoria (muy pronto la receta).
  • Y por supuesto, decorar huevos de Pascua. 

El sábado día 15, antes de acostarnos, dejaremos en el jardín, junto al nido con los huevos, unas zanahorias y un poco de harina, para que la liebrecita nos encuentre sin problemas!!

Y tu, ¿celebras la Pascua con tus peques?

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2 Comentarios

  • Mayte

    Hola Noelia
    Nosotros también estamos preparando la Pascua al estilo Waldorf.
    Waldorf es para nosotros un estilo de vida a parte de su maravillosa pedagogía.
    ¡Qué concentrado se ve a tu hijo pintando el huevo!
    Un abrazo.

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