CELEBRACIONES,  EN EL BLOG,  PEDAGOGÍA WALDORF

La llegada del Adviento. El reino mineral

Cómo ya os he contado en otras ocasiones, en la pedagogía Waldorf se celebran cada
una de las estaciones, su llegada, su paso y su cambio. Se celebran plenamente
con el cambio de la mesa de estación, de las actividades diarias, con la
observación de la naturaleza, de la luz y la oscuridad. 

Es inherente a la pedagogía Waldorf  la vivencia de la cultura en que nos
hallamos y del ritmo anual, tanto en nuestro entorno y naturaleza, como en las actividades que llevamos a cabo. Por
ello, es especialmente importante vivenciar el paso del tiempo, el ritmo
cíclico de las estaciones y acompañarlo de las festividades oportunas que marca
nuestro calendario y nuestra cultura.

Esta vivencia rítmico-cultural le da al niño pequeño una estructura en su formación como persona y
forma parte de la educación de
la voluntad y de la
percepción espacio-temporal.

Este domingo, comienza el Adviento, la época del año que conduce a la
entrada del invierno. Es una época de espera, de oscuridad en
la tierra que abriga en su interior
un nuevo nacimiento de las fuerzas que una vez pasado el invierno
vuelven a resurgir en la naturaleza,
con la llegada del Equinoccio de Invierno.

Durante el Adviento acompañamos a los niños, en este
tiempo de recogimiento
interior, con nuestra
propia luz, para que la calidez haga más llevadero el frío y la oscuridad
que reina en la tierra.

Hay algunas tradiciones, de aquí y de allá, que
acompañan este periodo tan especial de preparación a la Navidad.

Una de ellas es la Corona de Adviento. La Corona de
Adviento, se compone generalmente de elementos naturales, ramas de abeto o
tuya, cáscara de naranja y ramas de canela y cuatro velas centrales que
simbolizan cada uno de los cuatro reinos naturales (el reino mineral, el reino
vegetal, el reino animal y el reino humano) y si lo deseáis, en el centro de la
corono o junto a ella, podéis poner un cuenco dónde depositar pequeños
elementos correspondientes a cada semana.

Así, este domingo, cuando el Sol se ponga y reine la
oscuridad, encenderemos la primera vela de nuestra Corona de Adviento.
Depositaremos en nuestro cuenco algunas piedras y conchas y leeremos los versos
que os muestro a continuación. 

Ellos nos darán pie a trabajar en nosotros algunas
buenas cualidades que nos preparan a la llegada de la Navidad. Esta semana
serán, la fuerza de voluntad, la paciencia y la calma.
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