muñeca de trapo de inspiración Waldorf
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Soy dollmaker inpirada en la Pedagogía Waldorf

No ha sido fácil tomar esta decisión, pero así es, soy dollmaker. Después de cinco años de licenciatura en Pedagogía, un postgrado en atención temprana y cinco años trabajando como educadora en salud mental, resulta que vuelvo a lo que siempre me apasionó desde niña.

Crear con mis manos

Y es que si miro atrás puedo recordar las mañanas de sábado cosiendo vestidos para mis muñecas con sábanas viejas o retales olvidados. Y las tardes junto a mi abuela aprendiendo a tejer o cosiendo botones (eso no se me daba nada mal, jajaja).

Durante mi infancia y juventud probé muchos y muy diversos materiales (la cerámica, el punto de cruz, las resinas poliméricas…) hasta que finalmente tras ser madre me encontré con la Pedagogía Waldorf y sus materiales naturales.

Que la maternidad supone una revolución a muchos niveles, no es ningún secreto. En mi caso, tanto fue así que me llevó a dejar mi trabajo, abandonar la ciudad y empezar casi desde cero.

Y así fue como Creciendo sin prisa empezó a gestarse allá por 2014 cuando aún vivía en Madrid y quería compartir con otras mamás lo que la Pedagogía Waldorf podía aportar a sus vidas. Y poco a poco este proyecto, pasó su niñez, diría que incluso su adolescencia y al fin maduró hasta convertirse en lo que ves hoy.

Un espacio que honra la belleza de lo sencillo mediante la creación de muñecos y muñecas inspirados en la Pedagogía Waldorf.

CRECIENDO SIN PRISA_MUÑECO DE APEGO_PEDAGOGÍA WALDORF
Muñecos de apego. Creciendo sin prisa
muñeca de trapo de inspiración Waldorf
Muñeca de trapo. Creciendo sin prisa

Enamorada de la Pedagogía Waldorf

Cuando la Pedagogía Waldorf llegó a mi vida lo hizo para quedarse, para quedarse definitivamente porque tanto me enamoró, que decidí formarme como Mestra Waldorf de educación infantil.
En ella descubrí una pedagogía que no solo se centra en el niño, sino que además confía en sus capacidades. Una metodología basada en la importancia que el juego libre tiene para el niño per sé. No pretende ningún tipo de aprendizaje o entrenamiento de habilidades en ello.
La primera vez que entré en el aula de educación infantil de una escuela Waldorf experimenté una sensación de reverencia y asombro similar a la que puedes tener al mirar una de esas maravillas de la naturaleza.

Estas aulas son como un pequeño mundo mágico de ensueño.

En ella, la disposión de los espacios y materiales es siempre armoniosa. Los juguetes, elaborados con materiales naturales y en muchas ocasiones confeccionados por la maestra, se encuentran bien ordenados y dispuestos. Nunca amontonados o apilados sin sentido, solo para ser escondidos o apartados de la vista.
Quizás en un rincón del aula encontrarás una pequeña cocina de juguete. Construida con pequeños estantes o muebles de madera y una gran tela que la cubre, parece una pequeña y acogedora cabaña. En ella suele haber una diminuta mesa y dos minúsculas sillas, y junto a ellas, seguramente, algunas cunas de madera en las que duermen las muñecas Waldorf.  
Otro espacio suele estar dedicado a los materiales de construcción como los pequeños troncos o las piezas de madera.
Los animales de fieltro o tejidos a dos agujas por las maestras o las madres también son imprescindibles.
Seguramente en algún estante econtrarás a los traviesos gnomos de fieltro (te dejo este tutorial por si quieres aprender a hacer a hacer los tuyos).
Y en un pequeño rincón, siempre bella la mesa de estación.
 
Pero en la Pedagogía Waldorf no sólo encontré una nueva maternidad sino también una nueva forma de ver la vida y de vivirla. Una manera más consciente y agradecida, repleta de asombro y belleza en lo cotidiano.

Mis muñecos y muñecas de inspiración Waldorf

Si me sigues desde hace algún tiempo, ya sabrás que mi trabajo manual dentro de la Pedagogía Waldorf comenzó con la lana cardada.

Me inicié en el mundo de las hadas de lana cardada y disfruté mucho con ello. Cada pieza era realmente única, personal y llena de energía.

Pero llegó un día en que sentí la necesidad de probar algo nuevo, de plAntearme un nuevo. Y entonces hice mi primer muñeco de inspiración Waldorf.

¡Me enamoró al momento!. Era tan tierno y dulce. Y cuando lo mostré por primera vez, os encantó. Y entonces supe claramente que el siguiente paso era confeccionar mis propios muñecos inspirados en la Pedagogía Waldorf.

Muñecos de apego hechos a mano, confeccionados con algodón orgánico y rellenos de lana merina. ¡Los adoro!

 

CRECIENDO SIN PRISA_MUÑECOS DE APEGO_INSPIRACIÓN WALDORF
CRECIENDO SIN PRISA_MUÑECA D ETRAPO_INSPIRACIÓN WALDORF
Muñeca de trapo. Creciendo sin prisa

Pero mi mente inquieta aún quería probar algo más. Y entonces me lancé a hacer mi primera muñeca de inspiración Waldorf.

Una pequeña y sutil muñeca llena de personalidad. Tiene los ojos cerrados porque está ensimismada, soñando en su propio mundo. Su pelo es de lana mohair tejido a mano, con mucho mimo y paciencia. Su vestido, a veces de tela, a veces de muselina, pero siempre adornado con una delicada puntilla. ¡Son puro amor!

De modo que hoy puedo decir que soy dollmaker de inspiración Waldorf. Aunque la mayoría de la gente se queda a cuadros y no sabe de lo que hablo cuando les digo esto. La verdad es que es dificil dedicarte a algo para lo que ni siquiera existe un término concreto en tu lengua materna. Vaya que las conversaciones suelen ser algo así cómo…

 

 

– Hola soy Noelia, hago muñecos y muñecas inspirados en la Pedagogía Waldorf.

– ¿Que haces muñecos???,  ¿inspirados en qué???.

– Jajajaja…

Y después de dos años sin escribir en este espacio, haciendo un importante trabajo personal, definitivamente hoy puedo contarte que ¡soy dollmaker!.

 

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